Constituido por una variedad de compuestos orgánicos, sintéticos o semisintéticos, de elevado peso molecular, el plástico se caracteriza por su propiedad de ser maleable, lo que le permite adoptar distintas formas. En este sentido, posee también diversas funciones como por ejemplo cubrir los cultivos agrícolas y protegerlos de contaminantes externos, conservar forrajes ganaderos y almacenar granos en silos bolsa extensibles, entre otras.

De esta forma, en la agricultura moderna el plástico se utiliza para favorecer la productividad y el desarrollo de los cultivos, mejorando su conservación y posterior comercialización.

Nieves Pascuzzi, Coordinadora General de la Fundación CampoLimpio, señaló: “nosotros trabajamos en conjunto con las empresas para reciclar los envases vacíos de fitosanitarios reduciendo el plástico y reutilizando el material para objetos que no afecten a las personas, los animales y el medio ambiente. El material reciclado se transforma en varillas, conos de señalización, reductores de velocidad, vainas para fibra óptica, entre otros usos”.

En cuanto al manejo que tienen las empresas con respecto a los plásticos y a su uso en el campo o en las diferentes actividades industriales, el presidente de las firmas Bertotto Boglione y Metalfor, Eduardo Borri, resaltó: “Argentina en general y nuestras empresas en particular desde hace años son parte de la llamada economía circular, que consiste en tomar equipos usados para reacondicionar y extender el uso o dar usos alternativos, mecanismo que nuestras compañías tienen arraigado desde hace décadas”.

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Metalfor también apuesta por los tanques de plástico.

Y destacó: “en el caso de Metalfor hemos reemplazado los tanques de fibra de vidrio difícil de reciclar por polietileno, donde ahora las propiedades de este material hacen que pueda reciclarse totalmente. Además, el tomar equipos usados y reacondicionarlos a nuevo es parte de esta política; equipos motrices dejan de ser pulverizadores para ser equipos fertilizadores autopropulsados dando un uso alternativo y extendiendo la vida útil del mismo”.

En el caso de Bertotto Boglione, los tanques de polietileno que son utilizados para fertilizantes son retirados con el mismo camión que entrega los nuevos, evitando fletes especiales para esa logística, y luego son reciclados para productos diferentes. Más de 100 empresas están adheridas a CampoLimpio y representan alrededor del 90% de los envases que se vuelcan al mercado.

Una modalidad que crece

Según la Fundación CampoLimpio, el plástico recuperado durante 2019 en el sector agropecuario fue de más de 235.000 kilos, mientras que en lo que va de 2020 ya asciende a más de 190.000 kilos, representando en este primer trimestre más de la mitad de lo que se recolectó durante todo el año pasado, lo cual hace referencia a la consciencia con la que se está llevando a cabo este tema desde el sector agropecuario.

En Argentina rige la Ley 27.279 que establece los presupuestos de protección ambiental para la gestión de los envases vacíos de fitosanitarios y, todas las normativas provinciales que marcan los principios rectores de esta actividad: Interjurisdiccionalidad, Simplificación de procedimientos, Responsabilidad extendida y Sistema Único de Trazabilidad.

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Eduardo Borri, presidente de Bertotto Boglione y Metalfor.

Según Pascuzzi, cada miembro de la cadena, tiene responsabilidades definidas y los registrantes o industria deben operar en un en un sistema de gestión, elaborar e implementar programas de capacitación y concientización sobre manejo adecuado de envases vacíos de fitosanitarios.

En el caso de los comercializadores –es decir, distribuidores y/o agronomías- deben entregar toda la información referida al sistema de gestión al usuario y colaborar con el registrante, en lo que respecta a la administración y gestión de Centros de Acopio Transitorios. Por su parte, los productores y/o aplicadores deben garantizar la realización del triple lavado o lavado a presión, a partir de la fecha de compra, tiene hasta un año para devolver el envase y la entrega obligatoria de todos los envases en los Centros de Almacenamiento Transitorios.

Estas prácticas deberían ser de absoluta condición entre las empresas que producen y las que utilizan plásticos para su comercialización como así también entre los productores agropecuarios. Desarrollar una cultura de reciclaje y de reutilización, entendiendo que ayudan a cuidar el medio ambiente, es una necesidad a la que todos debemos contribuir. El accionar será fundamental para demostrar, una vez más, el compromiso que tiene el campo con la sociedad.

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