El escenario para los sectores productivos está signado por la incertidumbre. Son varios los factores que conspiran contra las actividades y sus márgenes. Y la maquinaria agrícola, especialmente, no escapa a este contexto. Atrás quedaron las grandes muestras como Expoagro y Agroactiva que mostraron una efervescencia inusitada, en parte por el regreso de la presencialidad pos pandemia y también a partir de la necesidad del productor (condiciones mediante) de renovar su parque de maquinaria. Hoy nadie quiere pesos y allí se explica el “boom” que pudo haber en materia de ventas.

Actualmente, el sector afronta problemas importantes que afectan la entrega de equipos y, peor aún, podrían llevar a una paralización de ventas. Así lo reveló el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), Eduardo Borri: «a veces uno viene golpeado por la situación del país y cree que somos los peores del curso, pero el mundo también sufre con la entrega de maquinaria. Hay demoras de cuatro o cinco meses y obviamente en Argentina se le pone ´chimichurri´ porque de alguna manera la restricción de divisas hace que no podamos pagar demorando la llegada de insumos que estamos necesitando”, explicó.

El empresario señaló que la fabricación de maquinaria agrícola integra el doble de componentes locales que la industria automotriz, pero reconoció que “no producimos el 100% de nuestros insumos entonces necesitamos un sano equilibrio entre el agregado de valor local, más la incorporación de ciertas partes que no se producen en Argentina y quizás nunca se produzcan”. Ahora bien, en un país tan convulsionado, Borri afirmó que también “se han perdido precios de referencias locales”. Y agregó: “ya ni siquiera el acero que es producido acá tiene un valor conocido por los fabricantes”.

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Pronóstico desalentador

Borri admitió que hay una gran preocupación con relación a las ventas, pero también indicó que hay “seis meses de fabricación por delante y que de alguna manera tenemos un plafón y podemos esperar un mes hasta que la situación aclare”. De todas maneras, fue contundente: “yo veo que se van a paralizar las ventas porque no hay precio ni mucha variación; hoy estamos fabricando productos que vendimos hace seis meses atrás y eso es lo más preocupante porque requerimos a lo mejor de muy pocos elementos para completar la fabricación y entendemos que en una sana relación con el Gobierno se tendría que poder destrabar”.

Y agregó: “los fabricantes que recibimos pesos en el pasado lo que hicimos fue convertirlos en materia prima para producir esas ventas que se venían hacia adelante por una cuestión de asegurar valor de lo que se estaba vendiendo. Ahora, no hemos comprado el 100% de los elementos y faltan algunas cosas, entonces creemos que diciendo exactamente qué necesitamos el Gobierno tendría que poder acceder rápidamente”.

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