Invertir en un activo tangible como es una propiedad inmobiliaria siempre ha gozado de las ventajas de ser un resguardo del patrimonio y un refugio del capital. Ahora bien, a los ya descriptos beneficios inherentes a cualquier bien inmueble, hay que añadirles virtudes propias a aquellos que se encuentra en el ámbito de la ruralidad. Por eso la empresa “Sañudo Campos”, experta en el mercado inmobiliario rural con conocimiento y pericia sobre el sector, elaboró un informe que muestra las ventajas que ostenta un bien “de campo” ante el denominado inmueble urbano.

Una de las ventajas más importantes radica en que los bienes inmuebles rurales no se deprecian. Esto significa que no sufre pérdida de valor por su uso, con lo cual el paso del tiempo no genera una disminución en su valor. En ese punto se evidencia una notable ventaja frente a los inmuebles urbanos, que sí se amortizan y por lo tanto se deprecian. Así, su valor de recupero se ve sensiblemente disminuido frente al paso del tiempo.

Otra de las virtudes está relacionada a la capacidad que presenta el bien inmueble para generar futuros ingresos, que pueden condensarse en dos grandes grupos: Ingresos percibidos periódicamente por “Locación /Arrendamiento” o bien, flujo generado por la venta futura del bien.

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En ese caso también se advierte una superioridad de los inmuebles Rurales frente a los Urbanos. Los Ingresos de los Inmuebles Rurales están dolarizados frente a los Ingresos de los Inmuebles Urbanos que están pesificados. La diferencia es notoria porque los contratos agropecuarios se dolarizan (Agrícolas) o bien se ajustan a la evolución del kilo de Novillo (Ganaderos) por lo cual el ingreso se mantiene constante en términos reales. En cambio en las “Locaciones Urbanas” (aún aceptados los ajustes periódicos) los contratos se celebran en pesos, con lo cual se asume un riesgo implícito de baja en los ingresos medidos en términos reales.

El valor de venta futura de un inmueble rural es notoriamente mayor que el valor de venta futura de un Inmueble urbano. Teniendo en cuenta que los Inmuebles rurales no se deprecian (por lo tanto no se desvalorizan), sumado a que su capacidad de generar ingresos está dolarizada y que el valor de la tierra depende de su capacidad productiva (la cual se mantiene inalterable con el transcurso del tiempo) es que su valor futuro de venta se mantiene constante. En cambio, los inmuebles urbanos se desvalorizan con el paso del tiempo y eso, con una capacidad limitada de generar futuros ingresos por estar pesificada, provoca que su valor futuro de venta disminuya de manera considerable.

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Invertir para producir

Invertir en un inmueble rural implica participar en el sector más dinámico de la economía argentina. Puede existir la posibilidad de invertir en un inmueble rural para desarrollar una actividad productiva.  En este sentido y atendiendo que los márgenes brutos agropecuarios tanto agrícolas como ganaderos se expresan en dólares constantes por hectárea, y que más del 60 % de las exportaciones del país son generadas por el sector primario, los inmuebles rurales también presentan en este caso una importante ventaja adicional frente a los urbanos. 

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