En el marco del Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, Kilimo acompaña los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas (ODS 6) de agua y saneamiento para todos. Este 2021, bajo el tema “Valoremos el Agua” y con el compromiso asumido por transformar el valor del agua en la producción de alimentos; la compañía incorpora una herramienta de medición de Huella Hídrica con datos satelitales a nivel lote basada en Blockchain.

El agua es esencial para la producción agrícola y la seguridad alimentaria. La agricultura utiliza hoy el 70 % de toda el agua que se extrae de acuíferos, ríos y lagos, comparado con un 20 % por parte de la industria y un 10 % utilizado para usos domésticos.

La crisis del agua se encuentra dentro del “top 10” de los riesgos más probables con los que se enfrenta la población mundial. Si bien Latinoamérica y el Caribe (LAC) es una región privilegiada en términos de agua disponible, recibe casi el 30 % de la precipitación mundial y posee una cantidad de agua por habitante muy por encima del promedio mundial, su distribución es ampliamente desigual. Existe un nuevo desafío que obliga a usar los recursos naturales de forma más eficiente a medida que pasa el tiempo y, cuando se trata del agua, no hay excepción.

La agricultura es la industria más importante de Latinoamérica, la región de mayor nivel de consumo de agua y la menos tecnificada. En América Latina y el Caribe (LAC), las áreas cultivadas irrigadas contribuyen aproximadamente al 40% de la producción mundial de alimentos. Sin embargo, todavía el 60% del agua utilizada para el riego de cultivos en LAC se desperdicia. El agua dulce que se necesita para la vida en el planeta es un recurso renovable pero es finito y como tal, requiere la implementación de una gestión sostenible en la agricultura.

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¿Está el riego en América Latina y el Caribe listo para una disrupción de Agtech? Para lograr un cambio en la forma de producir alimentos debe comenzarse por el cuidado del agua. Se necesita producir más utilizando menos agua, es decir, reducir el desperdicio lo máximo posible.

La innovación tecnológica presenta hoy tres fuerzas disruptivas para combatir la crisis del agua y el cambio climático: la revolución en sensores remotos, el E-Learning y la creciente demanda de alimentos producidos de manera sostenible. ¿Cómo podemos utilizar las nuevas herramientas tecnológicas a nuestro favor? La clave es la nueva tecnología que mejora la recopilación de datos y la exploración de otras formas de compensar a los agricultores por las prácticas agrícolas sostenibles.

Plataforma innovadora

Kilimo ha desarrollado una herramienta integral para la gestión del agua basada en Big Data que permite medir y reducir el uso que cada productor hace de la misma. “Hemos avanzado en la adaptación y posterior certificación de la plataforma como herramienta coherente, precisa y transparente en la generación y procesamiento de datos de Huella Hídrica directa verde y azul para la cuantificación, de las áreas de cultivos monitoreadas por nuestro sistema”, afirma Jairo Trad, CEO de Kilimo.

La plataforma Kilimo funciona como un balance hídrico automático, que se alimenta de datos satelitales, climáticos y del campo. La adaptación y certificación de la plataforma, ha seguido la metodología propuesta en The Water Footprint Assessment Manual (2011), desarrollada y mantenida por la Water Footprint Network.

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Utilizando su modelo de evapotranspiración auditado y certificado por Tecnalia, simplifican la generación del informe y certificado de Huella Hídrica. El CEO de la compañía enfatiza que de esta manera los costos y tiempos para lograr certificar Huella Hídrica se reducen aproximadamente en 10 veces. “Estamos muy orgullosos de ser la primera herramienta que obtiene la certificación en Latinoamérica, este es un gran paso para enfrentar la escasez de agua en la región en la agricultura”, concluye Trad.

Kilimo y RSK tienen una misión concreta

La reconocida empresa de agtech, que desde hace años brinda recomendaciones rápidas y seguras de riego, hoy no solo permite medir cuánta agua está usando cada cultivo para crecer y así calcular la huella hídrica, sino que también ha comenzado a emitir certificados inteligentes a prueba de manipulaciones, verificables al instante y protegidos por blockchain apoyados en la plataforma de Smart Contracts de RSK, líder en blockchain en Latinoamérica.

Existe un enorme potencial para aprovechar la digitalización y las nuevas tecnologías para hacer la agricultura más eficiente. La demanda de agua para riego aumentará y, en algunas regiones, intensificará los riesgos y las tensiones asociados con la escasez de agua. Es vital que la agricultura, así como otras industrias, comience a reconectarse con la realidad física y socioeconómica de este recurso y de su importancia, para todos los ecosistemas y seres vivos del planeta. Para transformar el valor del agua en la agricultura, hay que hacer una apuesta decidida por la innovación y Kilimo se encuentra a la vanguardia mundial de trazar el rastro del agua que no vemos de los alimentos.

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