Muchos son los detalles a tener en cuenta a la hora de concretar la compra de un equipo. La inversión a realizar y la necesidad de alcanzar la máxima eficiencia, como así también productividad, son dos aspectos que invitan a conocer más al “fierro” en cuestión.

Desde el Grupo Mecanización Agrícola EEA INTA Concepción del Uruguay sostienen que es necesario que tanto el contratista, como el operador y productor estén atentos en hacer una serie de observaciones y exigencias a los fabricantes porque de eso dependerá su inversión y rendimiento posterior.

Hernán Ferrari, coordinador de este grupo de especialistas del INTA, indicó al equipo de comunicación de Expoagro que a la hora de adquirir un tractor es necesario atender a tres aspectos: peso, potencia y sistema de tracción.

Lo que más importa en un país como Argentina, al igual que en los países con gran superficie para la producción de alimentos, es la potencia tractiva; mientras que a países de Europa les importará más la toma de potencia o fuerza del sistema hidráulico.

A nivel nacional hay que traccionar herramientas muy pesadas y por eso es necesario saber cuál es la potencia tractiva. Para ello habrá que conocer el peso del tractor para saber su capacidad de traccionar una herramienta. De este modo, un tractor liviano con mucha potencia no podrá traccionar una herramienta cuyo peso sea mayor al del tractor.

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Luego, hay que evaluar el sistema de tracción porque hay tractores con tracción simple, es decir que traccionan sólo con el eje trasero y en este caso podrán traccionar el 50% de lo que pesen. También Hay tractores con tracción asistida o doble tracción que tienen ruedas más chicas adelante que atrás y pueden traccionar un 65% de lo que pesan brindando mayor eficiencia que los de tracción simple y además son muy versátiles.

Por último, están los tractores articulados o 4 x 4 que son los que tienen las cuatro ruedas de igual tamaño las cuales doblan gracias a una articulación hidráulica. Estos tienen una capacidad de traccionar el 80% de lo que pesan, pero son menos versátiles, ya que están destinados a traccionar herramientas pesadas, no livianas.

Alternativas y funciones

Es importante evaluar qué tipo de herramientas se utilizarán con el tractor y cuán polivalente se busca que sea. Si se utilizs uno exclusivamente para la sembradora se optará por uno de doble tracción o 4 x 4 articulado; en cambio, si se busca para la sembradora, pero luego se lo usará también con una tolva, mixer o desmalezadora, “será necesario que sea liviano y pesado por momentos, y en ese caso elegiremos un tractor de tracción asistida con mucha capacidad de lastre que es el peso que se le puede agregar al tractor”

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Por otra parte, si se emplea un tractor pesado para herramientas livianas habrá una falta de armonía entre ambos y así se producirá mucho gasto de combustible, un elevado esfuerzo de rodadura y compactación del suelo.

Además del peso, potencia y sistema de tracción, se debe atender a la elección de los neumáticos que debe tener un tractor. Los radiales, por ejemplo, tienen un 15% más de capacidad de tracción mínima que los neumáticos diagonales o convencionales. Si se busca que un tractor tenga gran capacidad de tracción, que no compacte el suelo y que gaste menos combustible, se deberá elegir neumáticos radiales. En cambio, si se piensa en un ahorro del 40% en el valor de neumáticos, pero se tracciona menos, compactando el suelo y gastando más combustible, se optará por los neumáticos convencionales.

“Lamentablemente, el 70% de los tractores usados en la Argentina tienen neumáticos convencionales mientras que en el mundo la mayoría de los países productores usan neumáticos radiales; es necesario migrar a estos últimos, pero juegan en contra los costos”, reconocen los expertos.

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