Altina renovó su línea de equipos este año y sumó nuevas soluciones para contratistas y productores rurales.  Ganó en calidad y versatilidad, pero mantuvo la precisión y la uniformidad que la consolidaron como referente en fertilización y siembra de coberturas en el mercado de maquinaria agrícola.

La empresa realizó un importante trabajo de ingeniería en sus productos. Las novedades de Altina están lejos de ser un restyling: en Zenón Pereyra los equipos fueron replanteados desde cero. Algunos fueron adaptados y mejorados, mientras que otros son totalmente nuevos.

Un compromiso a largo plazo

Esteban Pivetta, gerente de Marketing y Estrategia, destacó el compromiso de Altina para lograr prácticas agrícolas más responsables. En este sentido, muchos componentes pasaron a construirse en acero inoxidable, un material renovable de mayor durabilidad que evita ciertos procesos industriales con fuerte impacto ambiental. Además, los nuevos equipos de Altina han demostrado una alta eficiencia para fertilizar y sembrar cultivos de cobertura, una práctica agrícola ya instalada en la planificación del productor argentino.

La utilización de estos cultivos promueve la sostenibilidad de los sistemas agrícolas, con numerosos beneficios para los suelos. A través del contacto con especialistas y capacitaciones, la firma santafesina difunde contenidos técnicos sobre los cultivos de cobertura con el objetivo de acercar información a los clientes de la marca.

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Este invierno Altina hizo énfasis en trazar un puente verde para llegar de la mejor manera a la temporada de cultivos comerciales. Sandro Raspo, ingeniero agrónomo que integra Suelos y Sistemas, remarcó la importancia de planificar, implantar y proteger estos cultivos como si fueran cultivos de renta.

 Raspo afirmó que esta temporada exhibieron un mejor desarrollo las siembras tempranas, ya que pudieron capitalizar las precipitaciones otoñales de marzo y abril. Asimismo, destacó el comportamiento de algunas especies en el clima frío, especialmente el del triticale, el centeno y la avena.

Si bien el otoño seco y frío no permitió la implantación y el desarrollo de campañas anteriores, para el especialista “es muy importante tener suelo vivo todo el año, aunque la productividad no sea la deseada, porque van a ejercer control de malezas, van a liberar exudados radiculares, van a fijar nitrógeno, van a recircular nutrientes en el sistema y, por sobre todo, van a evitar la erosión eólica que acostumbran las condiciones invernales reinantes”.

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